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miércoles, 8 de enero de 2014

May Feelings




Como cristiano que soy, hay cosas que debo de comprender y que hay un millón de ellas que no entiendo y que por fe acepto, vivo, profeso y doy a conocer. En estos días, he comenzado el camino por una comunidad bastante hermosa: May Feelings.

Muchos ya conocen el hacer y quehacer de dicha comunidad virtual; en resumen, orar por otros y que otros oren por ti.

Eso al comienzo pensé que sería un poco aventurero y loco, pues, no pensé que muchas personas se dieran a la tarea de orar por mis intenciones, pensé que esa tarea solo me la habían designado los amigos en el largo proceso de escucha y caminar al lado de ellos.

May feelings me ha introducido en otra dimensión del hecho mismo de ser un peregrino, un viajero, un caminante que busca ese Algo que siempre está ahí a la espera de todo siendo el Todo.

Para apoyar el proceso, unos días después, cree una imágenes con fondo negro y letras blancas que decía “Ora por otros, otros oraran por ti” y otra expresaba “Orad los unos por los otros, para que seáis curados” (Santiago 5, 16). Parece mentira, pero remitirse a la trascendencia de la vida de comunidad es un mundo completamente hermoso. 

Nacimos para vivir en comunidad, nuestro entorno es una comunidad.

Creo que May Feelings ha cambiado hasta mi modo de orar en esos cortos días. Quizá ya quince días de este proceso que no pretendo dejar.

Amigos de viaje, no pretendo convertirlos, sino decirles que yo he encontrado amigos que espiritualmente nos encontramos para hacer posible la felicidad.




Paz a todos.




lunes, 23 de diciembre de 2013

Un Viajero Panadero.

La prueba del acto realizado.

El camino hoy por hoy me llevó hasta un horno. Sucede, que hoy se terminaban las posadas y mañana toca compartir algo en el templo con la comunidad. A mi alma de compañía se le ocurrió que hiciera pan casero para compartir con el cafecito. Pasó que a mí se me ocurrió decirle que sí y de ahí surgió el pan casero del día de hoy.

El Viajero Nórdico aprendió hacer pan viendo a su madre hacer pan. Pero de ver a hacer, qué distancia. Al llegar a este país sureño y no encontrar trabajo tocó descubrir la forma de conseguir algo de dinero, puesto que las ideas llegan y el valor con ellas, se me ocurrió hacerme un horno en el solar de la casa y hornear. Así empecé mi vida de panadero casual.

Hoy tenía dos miedos:
-          Que quedara mal por mal preparado que algo se pasara, o,
-          Que quedara mal por hornearlo mucho.

Je, je, je, je, como se imaginaran no quedo mal por ningún motivo.

Un Viajero debe saber hacer de todo un poco, porque nunca sabe qué circunstancias le toque pasar en el futuro en alguna aldea.

Este Viajero como ven es medio atrevido, osado con la vida, pero así es esto, de ser osado y atrevido, arriesgado, confiado y tener fe en uno mismo, en lo que se puede hacer. En estos tiempos, hay dos recursos: el internet y las recetas; y juntos estos dos son bomba culinaria.


Yo sé que esta prueba está superada. Sé que puedo seguir haciendo cositas ricas para el deguste de los demás y para dar gracias a Dios por las bondades que ha puesto en mis manos, por los atributos que su misericordia me regala, por sus dones derramados en mi. La raíz de todo esto es sin duda, ser agradecido con el Señor. 

sábado, 21 de diciembre de 2013

¿Aprender de los niños?

Nueva aventura en los países nórdicos creados por los niños.


 Hoy he andado una vez más estos caminos. Los mismos arboles, las mismas personas, los mismos carros, los mismos saludos. ¡Pero no me importa! Yo sé que cada día es diferente. Ayer el aire corría de Norte a Sur, hoy, parecer ser que de Este a Oeste. Los arboles ayer estaban diferentes a como están hoy, he visto algunos maltratados por humanos indecentes que los han golpeado para degustar sus frutos. He visto un accidente en las mismas calles con algunos carros de los que siempre veo.

Conocí un grupo de 7 niños de 17 que posiblemente el próximo año su formación en la fe, pase por mis manos. Aprendí de ellos, su sinceridad y esa mirada fructífera que te hace sentir con la fuerza para seguir adelante, de disfrutar la vida con sus luces y sombras. Hasta hace algunos días pensaba que los niños eran lo más nefasto que podía haber en el planeta, pero, ¿no fui niño yo también? Llego otra idea. Si yo seré Catequista, ¿no sería mejor ver a los niños como si ellos fueran Jesús? Encontré consuelo e ideas para trabajar con ellos; pero lejos de tanta palabrarería sobre catequesis sigamos con el tema que importa.

He pasado más tiempo en casa, con mis primitas que para qué, me sacar de mis casillas pero las quiero. Definitivamente sus apapachos y peleas entre ellas alegran mis momentos. El sol, aun esta fuerte, son las tres de la tarde y he llegado a casa de mi compañía de camino, aquí nuevamente me he encontrado a sus sobrinos (muchos niños) jugando “Bingo” mientras escribo y reviso mi facebook. No me estorban, solo me hacen percibir que su vida transcurre lenta y segura, rápida y espontanea, pero ellos en todo eso, son felices, pareciera que nada les importa, que todo pasa y ellos son eternos ¡y lo son!

Lo son en sus deseos profundos de sinceridad, de entrega sublime en cada detalle y palabra. Creo que tengo que aprender muncho más de los niños que de los caminos que recorro día con día en este pueblo sureño de mi lejano y nórdica patria.

viernes, 20 de diciembre de 2013

Diciembre


Diciembre en estos días sabe a pesadez, incertidumbre, ando estos caminos de la vida entre sonámbulo y ensimismado tal vez en el dolor, en la soledad de sentirme lejos de la familia y mi tierra, pero feliz por estar con quien amo. Saberme feliz porque hago lo que tanto me gusta.

Ando por estos parajes de la vida con los dolores parturientas de la llegada de Jesús y los acorralados momentos vividos por las desvirtudes. Ando -claro está-, con esa alma andariega que me acompaña sin miedo, que me busca en las tinieblas. Esta alma acompañante sabe que cuando no me siente, estoy perdido en la noche y para encontrarme grita y el eco de su voz llega hasta mí para volver a su lado.

Diciembre es de esos meses que duelen mucho y saben poco.

Como ya saben todos los católicos y no católicos, por estos tiempos se celebra el tiempo litúrgico del Adviento. Pasa que la Navidad es ese tiempo que todos los que tenemos familia y alguien a quien añoramos, siempre queremos estar cerca de ellos. A mí, llegaron pensamientos fugitivos de todas esas personas que en el pasado y el presente son felices, aun estando lejos de quienes aman; pienso en personas como los misioneros, que con suma entrega y vocación se han dado a la AVENTURA de anunciar la llegada del Mesías, la existencia de Dios. Pasaron por mi memoria los relatos de santos –que tantas veces leí- donde la tristeza no se concebía como algo que haga feliz el corazón de Dios.

En esos momentos, no sé, si por inspiración divina o que cosa pasó, pero me sentí sobrecogido sabiendo que aun en la distancia estoy sirviendo a Dios y que mi familia está bien. Sé, que esas fechas estaré en el servicio del altar, o del coro, o de la liturgia, estaré en MISA.

Pensaba aun más, en esas personas que no encuentran la alegría de las fiestas vividas en la distancia de su tierra y familias.

Yo sé que es duro pasar lejos, sé que es difícil aun sabiendo que uno sirve a Dios, el hecho de saber que la familia anhela junto a uno, la presencia. Este aventurero, es feliz aun en la distancia, aun en la soledad del espacio, en el silencio sabroso y amargo de Dios.

Encuentro mi fortaleza en Dios que es mi fuerza.